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Biografía de Sant Blai

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sant_blaiQuién fue Sant Blai

San Blas fue un obispo de Sebaste de Armenia (en la actualidad Sivas, Turquia), que hizo vida de ermitaño en una cueva de la Montaña Argeus. Según parece, fue médico, aunque esto puede estar más relacionado al milagro que hizo que a su profesión. En el milagro que salvó a un niño de morir ahogado por una espina que tenia clavada en la garganta. De ahí le viene la fama al San Blas como remedio de todos los males de garganta. Según una leyenda, le acercaban también animales enfermos para que los curara, pero no le molestaban para su tiempo de oración.

Pero, aunque esta sea su faceta más conocida, la fama le viene al Santo por otro motivo: por su forma de morir. Murió a principio del siglo IV (año 316), bajo la persecución de Licinius...

Cuando la persecución de Agrícola, gobernador de Cappadocia, contra los cristianos llegó a Sebaste, sus cazadores salieron a buscar animales para los juegos de la arena al bosque de Argeus y encontraron muchos que esperaban fuera de la cueva de San Blas. Allí enconraron a San Blas en oración y lo arrestaron. Agrícola trató sin éxito que se convirtiera.

Durante su estancia en la prisión, sant Blas curó a varios presos. Finalmente fué arrojado a un lago. San Bla, de pie en la superficie, invitó a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y demostrar el poder de sus dioses. Pero se ahogaron . Cuando volvió a la orilla, fue torturado y decapitado. Es que el hombre cuando se plantea formas refinadas de matar, su imaginacón no tiene límite y es que, según parece, el martirio de Blas consistió en rajarlo con unos utensilio de hierro, que usaban para cardar la lana. Por eso, puede ser que algunos gremios de cardadores lo tengan como patrón.

El caso es que su culto se expandió rapidamente por el oriente europeo y, durante las cruzadas, sus reliquias se esparcieron por toda Europa (la Relíquia de Bocairent, llegó al pueblo un 19 de abril de 1704) y su devoción se propagó gracias a muchas curaciones milagrosas, sobretodo de dolor de garganta. Así tenemos a nuestro Patrón San Blas en los restablos de muchas iglésias, en la bendición de panes, con un cordón al cuello, en recuerdo de ese Blas que es el mejor del mundo a la hora de curar gargantas.